martes, 23 de marzo de 2021

Desde el otro lado del vidrio astillado

Que necesito creer en algo
porque a mi dios se lo robaron
y al héroe colectivo lo picanearon
que cuando llegué a jugar el partido 
ya estaba todo arreglado
y yo en patas y desarmado
que una voz me grita al oído
que siga
como sea, que me la aguante 
que no sea débil ,
que metele que dale 
que no importa el de al lado
hay que seguir pedaleando 
porque sino 
no llegamos
que si mi cuerpo no vende
 soy descarte
que si no garpo
 me dejan aparte
que todo yo
que todo ya 
que todo mío 
que todo afuera
que cada vez más abajo 
suavecito para abajo
y desde la alcantarilla 
no llego a ver el cielo 
que encontré la solución 
al problema de la retina 
me anestesio por las noches
me paso de rosca de día 
que al parecer 
no cabe mi tristeza
en el mandato de la felicidad obligatoria 
que no hay nada más neoliberal
que armar todo para que consumas
para que te exprimas
 detrás de una libertad de plástico 
para que pierdas
y después  encima echarte la culpa 
y largarte los perros famélicos de la moral policíaca 
y hacerte cargo de los desastres 
que ellos mismos cometen
que entre hacer y anunciar
hay una pose de diferencia
que te convidan ideas foráneas
pero nunca jamás
se prueban tus zapatos
que te grito 
ya sin voz
desde el otro lado
de la vidrio astillado
porque desde el pedestal inmaculado 
de las ideas impolutas
nos siguen tirando piedras.

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