Que necesito creer en algo
porque a mi dios se lo robaron
y al héroe colectivo lo picanearon
que cuando llegué a jugar el partido
ya estaba todo arreglado
y yo en patas y desarmado
que una voz me grita al oído
que siga
como sea, que me la aguante
que no sea débil ,
que metele que dale
que no importa el de al lado
hay que seguir pedaleando
porque sino
no llegamos
que si mi cuerpo no vende
soy descarte
que si no garpo
me dejan aparte
que todo yo
que todo ya
que todo mío
que todo afuera
que cada vez más abajo
suavecito para abajo
y desde la alcantarilla
no llego a ver el cielo
que encontré la solución
al problema de la retina
me anestesio por las noches
me paso de rosca de día
que al parecer
no cabe mi tristeza
en el mandato de la felicidad obligatoria
que no hay nada más neoliberal
que armar todo para que consumas
para que te exprimas
detrás de una libertad de plástico
para que pierdas
y después encima echarte la culpa
y largarte los perros famélicos de la moral policíaca
y hacerte cargo de los desastres
que ellos mismos cometen
que entre hacer y anunciar
hay una pose de diferencia
que te convidan ideas foráneas
pero nunca jamás
se prueban tus zapatos
que te grito
ya sin voz
desde el otro lado
de la vidrio astillado
porque desde el pedestal inmaculado
de las ideas impolutas
nos siguen tirando piedras.
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